domingo, 4 de junio de 2017

"Champagne Pop" de Becca: Lo Siento, Pero No Eres Mi Favorito.

Los últimos años hemos visto como la "obsesión" con los iluminadores, lejos de irse apagando, ha crecido más y más: Todo el mundo en la beauty Community (Y fuera de ella) estamos más que enamorados de ellos.
Iluminador en polvo "Champagne Pop" de Becca. A la venta en Sephora, precio $760.00 MXN por 8 gr.
¿Cuántos años más veremos esta obsesión por llevar iluminador? No sé, pero algo les puedo decir: Esta moda o tendencia no se va a ir pronto. Por el contrario, estamos viendo que poco a poco va evolucionado, al grado que ahora tenemos todo tipo de iluminadores: líquidos, holográficos, sutiles, intensos o dramáticos, color durazno, plateados, rosas, azules, verdes, en crema, en forma de aceite, en polvo, etcétera.

De hecho, Becca Cosmetics es una marca que se hizo mundialmente conocida por sus iluminadores, mismos que los últimos tres años se han hecho presentes en prácticamente todos los canales de Youtube y blogs de belleza: Desde "moonstone" hasta "opal", todos sus tonos son bien amados. Pero, sin temor a equivocarme, creo que el más popular y el más vendido de la marca es el "Champagne Pop", mismo que fue creado de la mano de Jaclyn Hill.

Y por supuesto que yo caí en la tentación y el año pasado terminé comprando el "Champagne Pop" mientras visitaba la Ciudad De México durante Octubre. Digo, ¿Cómo podría resistirme al iluminador más hyped de todos los tiempos? Por supuesto que mi sorpresa fue mayor cuando, después de un tiempo, descubrí que no me encanta ni el tono ni el acabado.

Sí, yo que soy blogger lo digo y lo repito: No me encanta  ni el tono ni el acabado tan frosty o shimmery que tiene.

Por supuesto que el producto es bonito y pienso seguir usándolo hasta que me lo termine (no es que lo odie), pero de ahí a que lo vuelva a comprar cuando me lo acabe, pues no. Y mira que eso dice mucho de mi: Si tengo un producto en mi cajón de maquillaje que tengo que "recordarme" que ahí lo tengo y que lo debo usar, significa que no está en mi corazón y que no es algo que adore.

En sí "Champagne Pop", como su nombre lo dice, es un iluminador de tono champaña ( o un tono muy bajo de durazno) con brillos plateados y dorados, lo que lo convierte en un iluminador muy noble y que se ve bien en muchos tonos de piel, independientemente del subtono de la misma. De hecho, el color me recuerda mucho a "Soft And Gentle" de MAC (sólo que Soft And Gentle tiene un toque de rosa), aunque claro Becca tiene una fórmula más cremosa, pigmentada, suave y más fácil de difuminar que MAC.



¿Por qué no me encanta? Bueno, quizás tiene que ver con mi piel o con el hecho de que ya no tengo 15 años: El Champagne Pop tiene la peculiaridad de que hace notar los poros y la textura de la cara. Como tal es un iluminador y resalta el área, con todo y sus defectos. Aplicarlo en el punto más alto de mis pómulos es un reto, ya que tengo que cuidar que el iluminador no termine en la zona de mis ojos, ya que acentuaría la resequedad y cualquier línea de expresión que tenga ahí.

Además, al ser tan dramático y cremoso al mismo tiempo, es relativamente fácil aplicar demasiado y terminar luciendo como disco ball; y no es que ese "look" esté mal, yo sé que llevar demasiado iluminador en la cara es tendencia y muchas chicas y chicos lo siguen. Simplemente yo prefiero un acabado más natural y que no requiera de tanto cuidado para aplicarlo.

El empaque de este iluminador es precioso, debo admitir: Tiene una mezcla de plástico y metal, ambos matte, que hacen que se vea caro y sleek. Además, contiene una cantidad muy generosa de producto, lo que significa que no se acabará tan pronto (Una bendición cuando pagas $760.00 MXN por él).

Lo único malo es que, al ser tan cremoso y tan suave, es muy frágil: Se rompe con mucha facilidad. ¡Caray! Ni siquiera hay que dejarlo caer, a veces basta con un golpe pequeño en el empaque para que el iluminador se rompa en mil pedazos. Así que ni pensar en viajar con él o traerlo en la bolsa, a menos que estés dispuesta a decorarlos con polvo súper brillante y tener que hacer las paces con el hecho de que no se puede limpiar al cien por ciento (Ya me pasó). Por supuesto que no es el mundo: Se puede volver a presionar el polvo y seguir usándolo, pero una vez que se ha roto se vuelve más frágil todavía.

¿Lo recomiendo? La verdad sí: A pesar de que no es mi favorito y tengo que recordarme que lo tengo y que debo usarlo, es un iluminador bonito que, sin duda, se vería fabuloso en una piel joven (sin líneas de expresión y sin textura). ¿Eso significa que sólo las que tienen el cutis perfecto lo pueden usar? Por supuesto que no, simplemente tenemos que prestar más atención las que no tenemos un lienzo (piel) fabuloso. Yo, por ejemplo, cuando lo uso aplico primer debajo de mi base de maquillaje para "eliminar" la apariencia de los poros, aplico muy poco y lo difumino muy bien; cuidando que el producto no caiga en el área de la ojera.

¿Entonces por qué no es mi favorito? Bueno, prefiero los de Hourglass: Su brillo es mucho más "sutil" (Te hacen ver como si brillaras desde adentro), no están llenos de brillitos y tienen el efecto "blurring" que difumina las imperfecciones en lugar de acentuarlas.

¿Cuál es su iluminador favorito?

¡Gracias por leerme!
Montserrat González.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario